...a través de Bertha Dudde - 02.08.1959
BD 7384 Motivo del discurso de Dios …

Todos vosotros estáis llamados a la salvación … pero todos tenéis un libre albedrío y cómo este se decide, así también será el destino que os espera en el reino del más allá cuando hayáis terminado vuestra vida terrenal.

Tenéis un libre albedrío … Considerad, que con eso también lleváis el signo de la Divinidad, pues lo divino es inconcebible sin el. Pero lo divino puede haberse distorsionado; puede haber entrado en un estado completamente anti-divino precisamente a través de ese libre albedrío. Y ese es vuestro estado mientras habitáis en la Tierra … Rechazasteis lo divino y, por medio del libre albedrío, entrasteis en un estado que debía llamarse anti-divino porque contradecía por completo a Mi Ser … que también era vuestro ser primordial … porque todo lo divino se pervirtió en su opuesto, y así os habéis convertido en un ser que no puede morar en Mi presencia, sino que está muy alejado de Mí.

Esta distancia, sin embargo, no es ninguna bendición, solo trae al ser infelicidad, falta de fuerza y un estado de oscuridad, es decir, una falta total de cognición, que constituye un estado de tormento para el ser. Y este estado debe transformarlo mientras camina sobre la Tierra encarnado como humano. Debe volver a transformarse en el estado de perfección, de Divinidad, al estado donde está bendecido con luz, fuerza y libertad. Por esta razón, pues, la vida terrenal se os ha sido dada a vosotros, los seres humanos, y siempre sois guiados a través de la vida de tal manera que solo podéis trabajar en vuestra transformación, que se os brinda cada oportunidad de regresar a vuestro estado anterior, deificar vuestro ser y asumir una vez más vuestro ser primordial, en el que una vez fuisteis inmensamente bendecidos.

Pero no se os puede obligar a esta transformación, debéis lograrla por vuestra propia voluntad, debéis aprovechar voluntariamente todas las oportunidades que os llevan a la perfección. Por lo tanto, vuestro libre albedrío solo puede verse influenciado al presentaros todas las ventajas y desventajas, pero la decisión final tiene que ser vuestra; de lo contrario, jamás encontraríais el camino de regreso a la Divinidad que es vuestro objetivo durante vuestra existencia terrenal.

¿Pero de qué otra manera puedo influir en vosotros y tocar vuestros corazones sino dirigiéndome a vosotros con Mi Amor paternal y presentándome a Mí Mismo como vuestro Padre, Que está preocupado por vosotros y vuestra salvación? ¿De qué otra manera podría ganaros para Mí sino a través de Mi discurso, que busca demostraros Mi profundo amor y que debe proclamaros continuamente Mi preocupación por vosotros? … Yo solo puedo y debo hablaros y exhortaros con urgencia a escuchar Mis Palabras y aceptarlas. Solo puedo darme a conocer continuamente a través de Mi discurso, pero vosotros mismos tenéis que estar dispuestos a escucharme; de lo contrario, Mi voz será ahogada por la voz del mundo y no podríais oírla.

Y una y otra vez busco penetrar y ahogar la voz del mundo, pues Yo deseo que alcancéis la bienaventuranza … No quiero que vuestro viaje terrenal sea en vano, pues es el final de un periodo interminablemente largo en el que fuisteis todavía mucho más infelices que ahora en la Tierra … Pero tendríais que temer esa infelicidad de nuevo en el estado atado si fracasáis durante vuestra vida terrenal … Por lo tanto, Me dirijo a vosotros con gran urgencia y os perseguiré continuamente con Mi Palabra si no Me escucháis y seguís indiferente, sin ser conscientes del propósito que tiene que tener vuestra existencia.

No quiero que os perdáis. Yo quiero que vuestro viaje terrenal os traiga la redención definitiva de la forma, y vosotros mismos podéis lograrlo si vuestra voluntad es buena, si sometéis voluntariamente vuestra voluntad a la Mía, si, creéis en Mí y os dirigís a Mí por vuestra propia voluntad, tal como una vez os apartasteis de Mí. Entonces también escucharéis Mi llamado, sentiréis cuando os hablo y prestaréis atención a Mi Palabra. Y entonces inevitablemente alcanzaréis el estado que os acercará de nuevo a Mí. Por vuestra propia voluntad, completaréis el regreso a Mí, y Yo podré prepararos una vida de dicha eterna …

Amén